Para nuestro negocio de 2 horas ideamos una propuesta un tanto extraña ya que decidimos en equipo, vender abrazos. Dar a las personas el sentimiento de cariño, confianza y seguridad son algunos de los elementos que dan valor al cliente y le recuerdan el sentimiento humano, aquel que ha desaparecido en gran parte de la sociedad.
Los abrazos tenían un costo de tan solo 5 pesos y eran repartidos por tres vendedores que en ocasiones se reunían para luego separarse en busca de más clientela. El lugar en donde realizamos la venta fue la feria, muy cercana a las colonias de Arboledas y Lomas de la Hacienda. El lugar estaba repleto y aunque a inicios se volvía muy vergonzoso vender abrazos, el nerviosismo desapareció y con una actitud fresca y un tanto divertida atraíamos miradas, risas y clientes. Descubrimos que el nicho de mercado en la feria se dividía en 2 segmentos, mujeres entre 15 y 20 años/ mujeres entre 30 y 45 años.
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